“La Alabanza a nuestro Dios, más que palabras”
Este es un tema que toca mucho mi corazón, como ustedes sabe, algún día pertenecí al coro de la Iglesia y ahí aprendí en parte, la gran importancia que significa la alabanza a Dios. Pero en este momento de mi vida, este es un tema que me desafía mucho, porque siento que lo he dejado un poco de lado y no le he puesto la atención que requiere. Por eso doy gracias al Señor por haberme asignado este tema.
La alabanza a Dios la podemos hacer de diferentes formas, en una oración, por ejemplo. Sin embargo, en este devocional quiero que podamos conectarnos un poco con la alabanza hacia nuestro padre por medio de nuestro canto.
Muchas veces hemos visto la magnificencia y el poderío de Dios, lo vemos al contemplar su naturaleza, por ejemplo, al ver los milagros que Él ha hecho en nuestras vidas y en las vidas de otros o al ver ¡cómo pudo crear el universo entero! Eso sin duda nos ayuda a alabarlo, pero quiero que podamos conectarnos un poco más personalmente con Él y que eso nos ayude a entender un poco más profundamente con lo que significa cantarle a quien se merece toda nuestra atención y gloria. Para que al momento de cantar, podamos hacerlo con toda reverencia y con la actitud que Dios quisiera que tengamos.
“Anímense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y alaben al Señor con el corazón, dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”
(Efesios 5:19-20)
“Anímense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales…”
- Salmo 111:1 ------------------- “…en compañía de los rectos”
- Salmo 149:1 ------------------- “…en la comunidad”
Estas escrituras me ayudan a apreciar el propósito que tiene con la alabanza, no sólo para exaltar el nombre de nuestro Padre, sino que también para animarnos haciéndolo juntas, en comunidad, en compañía.
Es un privilegio que podamos tener un espacio en cada reunión, para poder cantar juntas a Dios. Poder conectarnos unas con otras en nuestro sentir de querer alabar a nuestro Señor.
- ¿Estamos aprovechando valorando y aprovechando el tiempo de alabanza? ¿O no estamos priorizando este tiempo?
- ¿Se ha transformado en una rutina?
“…Canten y alaben al Señor con todo el corazón…”
Dios espera que cuando le cantamos lo hagamos con nuestro corazón, conectadas en lo que le estamos diciendo en ese momento y no pensando en alguna otra cosa que no sea en nuestro canto y en Él mismo.
Sé que como mujeres, siempre tenemos un montón de pensamientos en nuestra cabeza, problemas, los estudios, nuestra familia, nuestras relaciones, nuestro propio corazón; sin embargo esforcémonos por dejar todo aquello de lado en el instante en que estamos dedicando nuestro canto a quien tiene el poder para sostenernos y para darnos las fuerzas que necesitamos para seguir adelante. Recuerden que Él se merece esto y mucho más.
- ¿Qué significa para nosotras poner el corazón en algo que estamos haciendo?
- ¿En qué pensamos mientras cantamos en las reuniones?
- ¿Estamos concentradas con la alabanza y poniendo nuestro corazón en ella?
“…Dando siempre gracias a Dios el Padre, por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”
- Salmo 69:30
- Salmo 147:7
- Salmo 100: 4-5
Tenemos que tener un corazón agradecido al momento de alabarlo, que nuestro agradecimiento forme parte de nuestro canto.
Se que nos toca pasar por momentos difíciles y muchas veces los quehaceres nos envuelven un poco y nos desenfoca del propósito, pero lo que más me ha dado fuerzas este tiempo es ver que Dios está pendiente de mi situación y de mi, como su hija, como alguien muy cercana para Él.
Un par de escrituras que me han ayudado a entender y conectarme emocionalmente con Dios son éstas:
- Salmo 34:7
- Salmo 147:3 ------ “Él sana a los que tienen roto el corazón y les venda las heridas” (versión Dios habla hoy)
En esta última escritura habla de una dedicación hacia nuestro corazón, al no solo “sanar”, sino que “vendar” en una forma representativa, nuestras heridas. El vendar requiere un cuidado muy especial.
Pensar en esto me ayuda mucho a alabar al Señor con todo mi corazón, pues Él ha hecho tanto por mi y diariamente esta velando por mi, aunque a veces las cosas nos cuesten o no recibamos la respuesta que anhelamos en el tiempo que queremos. ¡Pero Dios nos tiene presente!
Me gustaría que pudiéramos pensar en estas escrituras y que al momento de cantar podamos conectarnos emocionablemente con Dios. Pensar en que él espera que nuestro canto sea de corazón y vaya más allá de las palabras, que sea un momento romántico entre Él y cada una de nosotras y a la vez, que ésto nos una en un mismo sentir, en medio de su pueblo santo, en medio de su comunidad, en medio de nosotras. Y por supuesto, no solo en las reuniones, sino que también en nuestra relación personal con Él.
“¡Cuán bueno, Señor, es darte gracias y entonar, oh Altísimo, salmos a tu nombre!; proclamar tu gran amor por la mañana y tu fidelidad por la noche,…
Tú Señor me llenas de alegría con tus maravillas, por eso alabare jubiloso las obras de tus manos.”
(Salmo 92:1-2, 4)
Con cariño….
Dolly.